jueves, 1 de marzo de 2012

Sin lluvia







Arde el mar

Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el
               cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo
               en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines
Dick Tracy los cristales empañados la música zíngara
los relatos de pulpos serpientes y ballenas
de oro enterrado y de filibusteros
Un mascarón de proa el viejo dios Neptuno
Una dama en las Antillas ríe y agita el abanico de nácar
                bajo los cocoteros

PERE GIMFERRER

Gimferrer es el poeta de los poetas, anacrónico como él solo, sabio de muchas cosas que ya no sirven, dueño de una infantil inocencia que a mí me gusta, no sé por qué. Ha hecho mucho por la poesía desde la poesía, pero ahora la poesía no se lleva; habrá que destruir la poesía para que la poesía sirva para algo... ¿Qué pensará Gimferrer de esto?...
¿Qué pensará Gimferrer de la que está cayendo? ¿ Y de la que está por caer?


 
En mayas

He pensado en hacer una encuesta.
Según el calendario maya, al parecer el mundo que conocemos se acabará creo exactamente el 21 de Diciembre del 2012. Ahora bien, no nos han dicho como, ni que tipo de cataclismo acabará con nosotros y la mierda que arrastramos. Así que propongo varias opciones con el ánimo de cuestionar que os parece más apropiado o oportuno, a modo de tentativa, se admiten por supuesto, nuevas opciones.

¿ EL MUNDO SE ACABARÁ?

- De muerte natural.
- Por inanición.
- De un empacho de importancia.
- De puñalada trapera.
- De asfixia ( económica).
- Obama se enajena y se equivoca de botón.
- Terrence Malick hace una nueva película y nos mata de aburrimiento .
- Habrá un diluvio de descargas masivas en la red.
- Da igual, nos moriremos antes.
- No hay que creer nunca en las profecías, siempre nos engaña.., y menos en las de los mayas que eran unos paganos insumisos.




Con este ánimo tan festivo, sobretodo después de la lección de economía diaria y de recorrer en el periódico ( El Pais, desde que Público cerró) el balance de las manifestaciones y algaradas,  en las que no he podido participar, a lo largo de la geografía patria, que mejor cosa que hallar el refugio del hogar para negociar con el pintor del seguro la mejora y adecentamiento de las tremendas manchas de humedad que de nuevo han aparecido en mi humilde morada.



Mientras este señor , bien educado, se dispone a sus tareas, voy rellenado el tiempo.

The Artist,

como se suponía ganó el Oscar. No se le puede negar la originalidad ni la corrección de planteamiento. El arranque de la película es fenomenal. En los tiempos que corren hay que tener valor para atreverse con dos horas sin efectos especiales ni diseños de ordenador. No hay realidad virtual, ni 3D, sólo cine del de siempre. Cine para adultos, no del todo descerebrados. No infantiloide, pero si espectacular, gracias creo yo al montaje que es totalmente actual.





Sin embargo, aunque la película no es un "remake" si que te suena a conocida, porque se identifican claramente en ella películas admiradas.
Se reconoce Orson Welles constantemente, además de la obviedad de que es el mismo argumento de Cantando bajo la lluvia, siendo esta mucho más divertida.
Así que con todos mis respetos, yo me quedo con las originales. Sigo pensando, que en el cine, como en muchas otras cosas, no hemos avanzado nada y que el tiempo pasado siempre fue mejor.


La nostalgia

Curiosamente,
CASABLANCA ganó tres oscars muy importantes, pero no el de mejor canción... ¿sabeis por qué? Efectivamente, porque ni siquiera estaba nominada... Cosas de Hollywood.
En fin, el momento traspasa las fronteras de lo sublime y nos transporta a coloquios que pertenecen a lo mitológico; y si no creéis, volved por enésima vez a ver  (y escuchar) esto...






Claro que atendiendo a la escena de película que más veces habré visto y celebrado, ya iba siendo hora de que en el Cuaderno apareciera esto:





Ojala llueva pronto...245 y sumando
  
Hasta otra



Wordl Press Photo 2012: Segundo premio en la categoría de 'Deportes', en la que se muestra un partido de rugby entre los Old Belvedere y Blackrock en Dublin, Irlanda (fotografía publicada en Sportsfile)

martes, 21 de febrero de 2012

Afortunada



Afortunada,
siempre fui muy afortunada.
Tengo trabajo y de momento un salario, para muchos, para la mayoría absolutamente envidiable, que dicho sea de paso, nadie me regala. Y el convencimiento íntimo, probablemente equivocado, de que no me va a faltar.
Paradójicamente, el sentimiento, sin embargo es aterrador además de vertiginoso y  es de "dèjá vu".
Tengo la sensación de haber retrocedido en dos meses, más de treinta años y no por la nostalgia desatada del medio siglo de vivencias.
El país, el ambiente se me asemeja, no sólo por el absolutismo descarado del partido gobernante (justo y necesario....nauseoso) que ha decidido en el más puro estilo Luis XIV, pasarse por el forro de sus menundencias al paisanaje íntegro de este suelo patrio, con total impunidad y total desvergüenza.
No sólo por el ambiente reivindicativo  que respira el personal que te cruzas por la calle y que irá probablemente creciendo según el panorama vaya empeorando.
No sólo por las cargas policiales.
No sólo por el silencio en el que van cayendo poco a poco las voces discordantes.
No sólo por el retroceso de mis libertades individuales, como mujer, como ciudadana, como trabajadora...
No sólo por la impunidad en que se mueven los mayores mangantes de la historia.

Cada día, cada mañana, sigo poniendo la radio, algo esperanzada. Pero es inútil, todo sigue algo peor que el día anterior, como una losa, te sobrecarga.






Pero soy afortunada.

Tengo también el convencimiento de que en algún momento no muy lejano, los europeos  mandaremos a donde tienen que estar a la banda de descerebrados neoliberales que nos están jodiendo la vida de tan criminal manera.
No tardaremos mucho, en esto confío.




En cuánto nos demos cuenta de que no hay que estigmatizar a los griegos, a los españoles, a los italianos, portugueses, franceses.... sino que lo que no funciona es el sistema.
En caso contrario, pensaremos en emigrar, sentar los reales y dedicarmos a la cría del reno en Laponia, sin ir más lejos, donde al parecer nos quiere mandar el Secretario de Estado correspondiente, del que no me he molestado en retener el nombre.

Pero soy afortunada.

Tengo cierta capacidad de discernimiento,  además de ganas de poner bombas en el mejor impulso ácrata, que aún mantengo... porque soy afortunada.

Ganas de prender fuego a la radio, dar un hachazo a la TV y guardar entre algodones los libros y el lector de CDs, que como siempre me sustentan el ánima atribulada.

Soy afortunada porque a pesar de la edad no me siento acomodada ni acomodaticia, porque me está subiendo la rabia, porque quien me busque, me va a encontrar encendida y cabreada.








Soy afortunada  y para no perder las buenas formas, vamos a retomar el formato de la entrada:





El poeta:




Fue posible que yo no te supiera
cerca de mí, perdido en las miradas?

Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.

Si apareciendo entonces
me hubieras revelado
el país verdadero en que habitabas!

 Pero pasaste                               como un Dios destruido.                  Sola, después,
 de lo negro surgia tu mirada.

                                             Jaime Gil de Biedma
 

LA NOSTALGIA.

Soy tan tan afortunada que mi primer recuerdo de una ópera tiene que ver con el cine.
En 1976, en un cine de Arte y Ensayo de mi Vitoria, tuve la inusual suerte de entrar, no sé porqué y creo que sóla, o al menos  yo me recuerdo sóla,  a ver la proyección de La flauta mágica, la película que dirigío Ingmar Bergman, adaptando la magia de Mozart.
 Inolvidable.
 Mi vida cambió a partir de aquel día, en el que aprendí que hay cosas que trascienden tus pequeñas o grandes tribulaciones, que siempre consuelan, que son más esenciales y que siempre funcionan como immensos paraguas de colores.



Sigo llevando la cuenta de mi gran renuncia y mi mayor entuerto: 236 días.


La mar sigue en calma y el bajel en puerto.



Hasta otra


World Press Photo 2012
Samuel Aranda