martes, 21 de febrero de 2012

Afortunada



Afortunada,
siempre fui muy afortunada.
Tengo trabajo y de momento un salario, para muchos, para la mayoría absolutamente envidiable, que dicho sea de paso, nadie me regala. Y el convencimiento íntimo, probablemente equivocado, de que no me va a faltar.
Paradójicamente, el sentimiento, sin embargo es aterrador además de vertiginoso y  es de "dèjá vu".
Tengo la sensación de haber retrocedido en dos meses, más de treinta años y no por la nostalgia desatada del medio siglo de vivencias.
El país, el ambiente se me asemeja, no sólo por el absolutismo descarado del partido gobernante (justo y necesario....nauseoso) que ha decidido en el más puro estilo Luis XIV, pasarse por el forro de sus menundencias al paisanaje íntegro de este suelo patrio, con total impunidad y total desvergüenza.
No sólo por el ambiente reivindicativo  que respira el personal que te cruzas por la calle y que irá probablemente creciendo según el panorama vaya empeorando.
No sólo por las cargas policiales.
No sólo por el silencio en el que van cayendo poco a poco las voces discordantes.
No sólo por el retroceso de mis libertades individuales, como mujer, como ciudadana, como trabajadora...
No sólo por la impunidad en que se mueven los mayores mangantes de la historia.

Cada día, cada mañana, sigo poniendo la radio, algo esperanzada. Pero es inútil, todo sigue algo peor que el día anterior, como una losa, te sobrecarga.






Pero soy afortunada.

Tengo también el convencimiento de que en algún momento no muy lejano, los europeos  mandaremos a donde tienen que estar a la banda de descerebrados neoliberales que nos están jodiendo la vida de tan criminal manera.
No tardaremos mucho, en esto confío.




En cuánto nos demos cuenta de que no hay que estigmatizar a los griegos, a los españoles, a los italianos, portugueses, franceses.... sino que lo que no funciona es el sistema.
En caso contrario, pensaremos en emigrar, sentar los reales y dedicarmos a la cría del reno en Laponia, sin ir más lejos, donde al parecer nos quiere mandar el Secretario de Estado correspondiente, del que no me he molestado en retener el nombre.

Pero soy afortunada.

Tengo cierta capacidad de discernimiento,  además de ganas de poner bombas en el mejor impulso ácrata, que aún mantengo... porque soy afortunada.

Ganas de prender fuego a la radio, dar un hachazo a la TV y guardar entre algodones los libros y el lector de CDs, que como siempre me sustentan el ánima atribulada.

Soy afortunada porque a pesar de la edad no me siento acomodada ni acomodaticia, porque me está subiendo la rabia, porque quien me busque, me va a encontrar encendida y cabreada.








Soy afortunada  y para no perder las buenas formas, vamos a retomar el formato de la entrada:





El poeta:




Fue posible que yo no te supiera
cerca de mí, perdido en las miradas?

Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.

Si apareciendo entonces
me hubieras revelado
el país verdadero en que habitabas!

 Pero pasaste                               como un Dios destruido.                  Sola, después,
 de lo negro surgia tu mirada.

                                             Jaime Gil de Biedma
 

LA NOSTALGIA.

Soy tan tan afortunada que mi primer recuerdo de una ópera tiene que ver con el cine.
En 1976, en un cine de Arte y Ensayo de mi Vitoria, tuve la inusual suerte de entrar, no sé porqué y creo que sóla, o al menos  yo me recuerdo sóla,  a ver la proyección de La flauta mágica, la película que dirigío Ingmar Bergman, adaptando la magia de Mozart.
 Inolvidable.
 Mi vida cambió a partir de aquel día, en el que aprendí que hay cosas que trascienden tus pequeñas o grandes tribulaciones, que siempre consuelan, que son más esenciales y que siempre funcionan como immensos paraguas de colores.



Sigo llevando la cuenta de mi gran renuncia y mi mayor entuerto: 236 días.


La mar sigue en calma y el bajel en puerto.



Hasta otra


World Press Photo 2012
Samuel Aranda





martes, 14 de febrero de 2012

Lupercalia




EL CONTEO:

229 Y SUMANDO.








EL DESEO:

Que se acabe la sensación del vértigo y la zozobra de este nuestro barco, que va dando tumbos y escorando cada día un poco más de forma irremediable.



Que en breve podamos retomar el rumbo Sur, siempre Sur.
Porque cada día que pasa la situación parece un poco peor que el día anterior.
¿Por qué no nos cuentan todo de un tirón?







EL POETA

Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame los oidos: puedo oirte;
y aún sin pies puedo andar para alcanzarte,
y aún sin boca puedo conjurarte.
Ampútame los brazos, y te agarro
con este corazón, como con una mano;
detén mi corazón, y latirá el cerebro;
y si lanzas el fuego a mi cerebro
te llevaré sobre mi sangre.

Rainer Maria Rilke




RARO, SOLITARIO Y COLOSAL



SAN VALENTÍN

De nuevo en Roma Imperial, (será ni anterior reencarnación), alrededor del  año 270 después de Cristo, siglo III de nuestra era, por tanto, cuándo el entonces emperador, Claudio II proclama un edicto imperial ( como un decreto ley) prohibiendo el matrimonio a los soldados, partiendo de la premisa de que la milicia soltera es siempre más aguerrida.
Sin  embargo no cuenta con el empecinamiento de VALENTÍN, sacerdote cristiano, que además de profesar una religión prohibida en el imperio, desafía la autoridad imperial casando al personal de estrangis según el ritual cristiano en las catacumbas de Roma.


Puesto Claudio II en antecedentes manda detener al infractor, que no contento con haber desafiado la ley, intenta, como buen cura y santo además que era, convencer a su credo a tan ilustre y procaz personaje.
El resultado es bien sabido, Valentín es ajusticiado, por respondón más que nada, y posteriormente elevado a los altares.
Lo decapitaron tal que un 14 de Febrero.

Bien es verdad, que previamente a la Iglesia recuperara la historia de Valentin, en los idus de Febrero, es decir sobre el día 15, los jóvenes romanos celebraban de  toda la vida, las LUPERCALES


 Fiestas en honor del dios Luperco. Dios de la fertilidad.

Se celebraban desde tiempos inmemoriales, no sabemos cuál es su origen. El día quince de Febrero dos grupos de jóvenes, los Luperci, subían a una pequeña gruta del monte Palatino llamada Lupercal donde sacrificaban un perro y cabras. Los dos jefes de los luperci se manchaban la frente con la sangre de las víctimas, que después se limpiaban con un paño de lana mojado en leche. Luego corrían por un sendero de piedras que estaba allí desde tiempos remotos. La carrera la realizaban desnudos tapados únicamente con la piel de la cabra sacrificada y azotaban con tiras de piel a todos aquellos que se cruzaban en su camino, especialmente a las mujeres. El clima era de desenfreno y frenesí. Algunos personajes importantes posteriores se avergonzaban de conocer a personas participantes en este tipo de fiestas, que eran a su entender inmorales.

Así que por lo que parece eran mucho más divertidas, impuras y desvengonzadas que el ñoño día de S. Valentín que nos ha llegado.

CUÁNTO SE ECHA DE MENOS UN POQUITO MÁS DE DESENFRENO, MENOS CONTENCIÓN, UN POQUITO DE ALCOHOL Y UN POQUITO DE TABACO, Y UN POQUITO DE....




LA NOSTALGIA

¿ Os acordais de cuándo en las discotecas se apagaban las luces psicodélicas, y de repente empezaba el "lento"?
Entonces empezaban a desfilar los chicos delante de nosotras, puestas como en un escaparate, y te preguntaban aquello de :¿bailas?
Y se bailaba "agarrao".
 ¡¡¡¡QUE TIEMPOS !!!!!




y luego a menear el esqueleto:





Vale, a falta de Lupercales, seguiremos intentando enderezar la nave.




HASTA OTRA